Como niña de ciudad no me acuerdo si había visto un girasol de verdad antes de que en el colegio se nos pidió dibujar uno. Según como lo explicaban me imaginé un arbol con hojas como ramas y una flor impresionante, vibrando como el sol y en el centro el nido de las pepitas. Pero me acuerdo que me desaprobaban el hecho por haber pintado un tronco en vez de un pedúnculo y una rueda de llamas amarillas en vez de un pétalo gigante.
Serie de Flores
"Acrílico sobre papel vegetal"